Ya sabemos que en toda sociedad de vecinos hay algunos más ruidosos que otros. Boadilla no es una excepción. Y si encima hablamos del entorno de APB…
Hoy hablamos de una fuente. La fuente de Fifi Unturbe concretamente. Nos remontamos al año 2009. Javier Rubio Delgado, marido de la exconcejal de APB María Victoria Merchán Zamora, denunció el supuesto ruido que causaba la fuente situada en Las Lomas.
Me cuentan que el motivo era que su mujer no podía dormir. Oído fino de la exedil, marido detallista y protector don Javier. Como dice el refrán, “donde manda patrón, no manda marinero”.
El Ayuntamiento y la EMSV, supongo que preocupados por el descanso de la señora María Victoria, pactaron con don Javier un régimen de funcionamiento de la fuente. Se redujo considerablemente el ruido, hasta el punto de cumplir todas las leyes establecidas sobre esta materia.
Pero el protagonista de esta historia (con permiso de su mujer) no debió quedar muy contento. O sí, pero solo durante un tiempo.
Hace un año volvió a pedir que se suspendiera de nuevo el funcionamiento de la fuente. ¡Seis años después de llegar al acuerdo! La Justicia se lo denegó, por lo que él recurrió la decisión ante el Tribunal Superior de Justicia, obteniendo la misma respuesta: NO. Eso sí, en la sentencia se indicaba que debía cumplirse el régimen de funcionamiento pactado.
El Ayuntamiento y la EMSV, en la línea de cumplir lo acordado, realizaron las obras para adaptar la fuente. Pero ni don Javier, ni doña María Victoria, debieron quedar muy contentos.
El marido de la exconcejal de APB trató de paralizar la fuente y, como si de una partida de mus se tratara, lanzó un órdago. Su nuevo objetivo: que se imputara al gerente de la EMSV por un delito de prevaricación y desobediencia.
Este mismo mes se ha sabido, a través de una sentencia, que ninguna de sus pretensiones ha sido admitida. La fuente de Fifi Unturbe sigue luciendo en Las Lomas, los vecinos disfrutando de ella y, suponemos, que doña María Victoria Merchán Zamora duerme plácidamente.
Ahora, aunque la sentencia es recurrible, don Javier se verá obligado a pagar las costas. Y el Ayuntamiento podrá seguir trabajando por y para los vecinos, sin tener que perder el tiempo en un tema que parece menor. O por lo menos, cerrar un asunto que comenzó en 2009 quien sabe si más por un tema político que ciudadano.
Yo ya he sacado mis conclusiones. Que cada uno saque las suyas…

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here